jueves, febrero 23, 2006

Y mañana, hablaremos del gobierno...

...o algo parecido decían Tip y Coll en uno de los momentos álgidos del humor español. Pero claro, también nos han dicho desde pequeñitos que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Así que al tajo. Son las doce menos cuarto de la noche y creo que es una buena hora para poner a caer de un burro al ídem de nuestro presidente.

En general, la clase política de nuestro país es bastante lamentable. Desde los tiempos del idealizado Suárez (quien si llega a durar dos meses más arruina el país), pasando por Calvo Sotelo (venga, todos al suelo), el Señor González (iba a poner X, pero es que quedarme con uno sólo de sus chanchullos me parecería injusto para los demás), San Aznar I el prepotente hasta llegar a Zapatero.

Zapatero es un caso peculiar. No le puedes acusar de ningún chanchullo espectacular. Bueno, quizás esté lo del crédito perdonado de La Caixa al PSC y poco después la OPA contra Endesa. Acojonante, ¿no? "Venga, vale, autorizamos una OPA contra Endesa", y llega otra empresa y mejora la oferta. "No, esa no, que no es española". Cojonudo, tío. ¿No te vanagloriabas tú de haber firmado la Constitución Europea? ¿Donde está tu vocación europeísta? ¿O es que los intereses del Credimontilla son más fuertes que la ideología?

Por cierto, señores. Que sepáis que voté No a la Constitución. A la Europea, que la de aquí me pilló un poco joven.

Ya que hablamos de la Constitución de aquí (casi que me da miedo decir "española")... Mi sensación es que fue muy útil en su día para hacer una transición. Pero... ¿no ha pasado su momento? ¿Por qué los señores del PP se empeñan en mantenerla inmutable? No estoy hablando de reformarla, no. Estoy hablando de tirarla a la basura y hacer una nueva de acuerdo a la realidad social del territorio nacional. De España, vamos, que para eso este es mi espacio, para poder decir lo que me salga de las reales gónadas.

Uy, pensará alguno. Este tipo se ha metido con el PSOE y con el PP. Comunista, seguro. Pues no, señores. No soy comunista. Pero tengo la malsana costumbre de intentar no hablar mal de los muertos. Y dado que no puedo decir nada bueno del comunismo, mejor ni les menciono.

¿No es pepero, ni sociata, ni comunista? ¿Entonces? Entonces, estoy desencantado. La política ha llegado a provocarme hastío. Desprecio, incluso. Y el sistema, más. ¿Todos iguales? Iguales mis cojones. Y ni siquiera eso, que uno cuelga más que el otro. No todos tenemos la misma preparación en las mismas áreas, así que no sé por qué la opinión de todos debe valer lo mismo. Que yo soy objetor de conciencia, así que no sé por qué mi voto computa para elegir al ministro de Defensa. Y el lenguaje jurídico me levanta dolor de cabeza, con lo que tampoco me siento capacitado para elegir al de Justicia. ¿Qué voto, al que más me convenza? ¿A eso se reduce la democracia, entonces? ¿A verborrea? Lo siento, no va conmigo.

Pero estoy divagando. Hoy he pasado por aquí para poner verde a Zapatero.

Si todos tienen algo con lo que meterse, ¿por qué Zapatero? Vamos a ver. Estoy hasta las pelotas de sus marchas atrás. Que hoy digo esto y mañana me desdigo, que pasado digo aquello y al otro me dice Solbes que no es posible. Entérate de lo que hablas antes de abrir la boca, colega. Que no estás en una charla tabernaria, que estás gobernando un país (con perdón). Con tanta memez, Zapatero da la sensación de que el gobierno le viene grande. Que ha ganado unas elecciones que no iba a ganar, y que no tiene gente competente para ayudarle en este calvario. Y que estoy seguro que la frase "más vale malo conocido que bueno por conocer" le provoca estertores de risa al enano que le precedió en el cargo.

Dicen que es mejor un hijo de puta que un imbécil. Un hijo de puta puede recapacitar y cambiar. Pero un imbécil no puede dejar de ser un imbécil. Y algo tan grande en las manos de según qué imbéciles da un poco de miedo.

Me comentaba hace unos días un amigo (no, no voy a cantar su nombre, no preguntéis) que se avergonzaba de haber votado al PSOE en las últimas elecciones. Que los votó porque quería quitar de en medio al PP. Pero que cada vez que ve que Zapatero (o Montilla, o Moratinos, o la de Vivienda o la de Sanidad, o cualquiera de su gobierno) abre la boca, se echa a temblar. Y que cuando la cierra, se pregunta por qué hizo lo que hizo ese día de marzo.

A mí me pasa algo parecido. Tenemos un gobierno de gente que no sabe pero contesta. De tipos que cuando no saben qué hacer, suben los impuestos (a ver si tienen huevos a criticarle al PP que bajaba los impuestos directos y subía los indirectos, que ellos suben los dos).

Y yo tenía pensado quedarme en casita tomándome un vermut el día de las elecciones cuando mi familia vaya a votar. Vamos, que no me sale de las previamente mencionadas gónadas elegir entre lo malo y lo peor. Pero es que el tipejo de la sonrisa inquietante y las cejas raras me está tocando ya la moral.

Decía Don Arturo Pérez-Reverte que el odia a Felipe González porque hizo que su madre votara al PP. Yo odio a José Luis Rodríguez Zapatero porque va a hacer que yo mismo vaya a votar.

1 comentario:

emma-jean dijo...

Dios! no entiendo como nadie ha hecho ningún comentario en este post..

Votar......Pero a quién??? Porque yo creo que votaré al partido ecologista de turno que tenga el logotipo mas bonito!