miércoles, mayo 13, 2009

Facebook, exnovias y memoria

El argumento principal de los detractores de Facebook es que la gente que ha quedado atrás lo ha hecho por algo. O bien los intereses comunes han dejado de existir, o la relación se ha enfriado -o deteriorado- lo suficiente como para que no merezca la pena -o no exista voluntad de- conservarla. Hablando con uno de ellos de este tema, me decía algo así como que no tenía la más mínima gana de que según qué elementos de la época del instituto supieran de él. Más aún, imagínate que a una ex le da por curiosear e intenta ponerse en contacto contigo.

El cabrón de él sabe qué teclas pulsar. Tengo una estricta política sobre mis ex: no se le dirige la palabra a ninguna y punto. Eso de "quedamos como amigos" en mi caso se convierte en un "no esperes que vuelva a hablarte, y si tengo suerte jamás volveré a verte", que ni siquiera me molesto en expresar verbalmente. Una mala experiencia previa a la veintena -una ex con la que seguí hablando y hubo una desquiciada, olvidable y prescindible segunda parte- impuso esta sensata medida. El tema es que sus palabras hicieron que restringiera la visualización de mi perfil del jetalibro a mis amigos. Sí, antes lo tenía abierto a todo el mundo. Pelín exhibicionista que es uno. Pero, hey, tengo dos blogs. No me digas que no te lo esperabas.

Y no sólo eso. Me dio por pensar... ¿y si me pongo a rebuscar por ahí a ver si encuentro a alguna de mis ex? Nah. Paso. Y pasé el primer día. Y el segundo. Y varias semanas. Pero una curiosidad morbosa en un rato de aburrimiento frente al ordenador me hizo picar.

Y encontré a mi primera ex, con la que todo se acabó yo qué sé por qué. Juraría que algo había de un concierto o algo así, no recuerdo. Convertida en toda una mujer y con una niña en su foto de perfil que leyendo un par de comentarios -otra exhibicionista que lo tiene abierto- resulta ser su hija. Qué cosas.

Y encontré a la segunda... Más o menos. Había 7 entradas que correspondían a su nombre y apellido. Pero no la reconocí en ninguna. Había una foto que podría ser ella, pero... ¡joder, que la cosa se acabó hace unos 15 años!

Y la tercera... ¿quién era la tercera? Coño, que no me acuerdo... Me suenan de esa época una tal Cristina y una tal Sara. Pero... ¿cuáles eran sus apellidos? Hostia. La memoria empieza a jugarme malas pasadas. Cierto es que de esos años la que mejor recuerdo es una tal Guinness, pero...

¿Y la jevi aquélla? Sí, hombre, Stacy... Espera, que no, que Stacy era el mote que la pusieron los cabrones de mis colegas, por la novia de Wayne (de "El Mundo De"), aquélla de "Alarma, Stacy". Un rato he tardado en recordar cómo se llamaba Stacy. ¿Su apellido? Je. Misión imposible.

¿Y después?

...

Mi memoria ya no es lo que era. Empieza a no funcionar como antes. Y eso que hace mucho que no bebo... Bueno, anoche un poco de Bailey's con hielo después de cenar, pero no es como para tener esas lagunas.

¿Será cosa de la edad? La verdad es que cuando pienso que voy camino de los 37 la cosa se pone vertiginosa...

6 comentarios:

Vampi dijo...

Pero que dices! Del nombre de Stacy no te acordabas ni un mes despues de romper con ella, y de las otras te acuerdas vagamente y solo por las veces que nos has contados sus desventuras a tu vera, no por otra cosa.
Asi que no culpes a la edad!!!

polilla dijo...

37??? diossss, yo que estoy caminando peligrosamente hacia los 29 y ya me estoy acojonando porque sin que me de cuenta ahí estarán los 30 :S

Enrique dijo...

Si te digo que para mí los 30 son el inicio de la era dorada de la vida...

polilla dijo...

ojalá tengas razón.... pero no sé, creo que entre hombres y mujeres los 30 sientan de manera diferente :S ... espero equivocar la verdad...

Enrique Acebes dijo...

Piensa friamente. ¿Qué trae la treintena?
*Independencia económica, porque hasta más o menos esa edad, la mayoría estamos o estudiando o con trabajos no precisamente bien pagados.
*Independencia de la familia. Como consecuencia de la económica, por fin te independizas.
*Estabilidad emocional. Se acabó el torbellino de hormonas que te hacen pensar que el mundo se acaba porque no te llama tu pareja, a la que conociste en un bar dos semanas antes.

¡Y encima sigues siendo joven y puedes hacer casi todas las cosas que hacías con veinte! ¿Sólo casi todas? Sí, porque te entra una cosa llamada "sentido común" que te impide hacer ciertas gilipolleces y vestirte con según qué indumentarias ridículas.

Vampi dijo...

"te entra una cosa llamada "sentido común" que te impide hacer ciertas gilipolleces"

Y no hablamos de tirarse por un puente... Noooo... Que eso si lo puedes hacer... claaaaroooo....