viernes, octubre 31, 2008

Carta a un adolescente de hace veinte años

Hola, Enrique.

Te conozco, más de lo que te gustaría reconocer que te conoce nadie. Y ahora que tienes quince años, sé que piensas que todo el mundo está contra tí y que nadie te entiende. Sé que odias a tus padres por hacerte sacrificar tus melenas, de las que tan orgulloso estabas, para comprarte la entrada para ese concierto de Iron Maiden, Metallica, Helloween y Anthrax que acabas de ver hace unos días. Pero te voy a contar un par de cosas. La primera es que tus melenas daban grima. Deberías haberte dejado largo también el flequillo, que parecías un jarracho, coño. Pero claro, vives en los ochenta y estás flipado con las pintas de Bruce Dickinson en el Live After Death. La otra... dentro de veinte años, seguirás recordando ese concierto. No porque sea el único, sino porque será el primero en una interminable lista. Bueno, el primero importante, que el primero fue ese de Sangre Azul en Leganés hace un par de meses. Por cierto, ya que te menciono a Sangre Azul... no te encariñes mucho con ellos. Dentro de un par de años sacarán otro disco más, y será el último. Sí, ya lo sé, son el mejor grupo que ha dado el rock español, y eso que aún no has oído El Silencio De La Noche. Por si no te lo he contado, soy tu yo futuro.

Conozco como acaba todo aquello que te atribula ahora. Si quieres, puedo ir contándotelo... te alegrarás de muchas cosas, y acabarás frustrado al conocer muchas otras. Pero, ¿sabes una cosa? Cuando las hormonas se pongan en su sitio, todo será mucho más llevadero.

Sé que ahora mismo desprecias a más de la mitad de tu clase. Tranquilo, veinte años después sólo mantendrás el contacto con uno de ellos. Ahora te parece que la mayoría de ellos son imbéciles... y en eso no estás equivocado. ¿Las chicas? Dentro de poco tendrás algún contacto con el sexo opuesto, pero yo no me emocionaría demasiado con ninguna de las de clase...

Por cierto, mantente alejado del tabaco. Sé que hace poco te has fumado unos cigarros (Ducados, si es que hemos tenido los huevos cuadrados desde pequeño), y que crees que molas mogollón. Y sí, molas. Y sí, está rico, sabe bien y te hace sentir bien. Pero estás a menos de tres años de engancharte como un gilipollas. Te gusta (y te gustará) la idea de controlarlo todo en tu vida, pero esos putos cilindrillos de ochenta y cinco milímetros podrán contigo. ¿A que no tiene puta la gracia? De todos modos, con tiempo los vencerás. Ahora mismo, dentro de una semana más o menos, aproximadamente para la fecha de nuestro primer aniversario de boda, se cumplirá el primer trimestre sin tabaco en 17 años.

Ah, sí, ¿no te lo había dicho? Te vas a casar. No, aún no la conoces. Ni la conocerás hasta dentro de casi 10 años. Te diría que el día que vayas al cine al estreno de Mars Attacks te arregles un poco, que la conocerás ese día... pero para qué perder el tiempo, si sé que vas a ir hecho un guarro y con una gorda mocha al lado. Eso sí, puedes estar tranquilo. Es heavy y friki. Pero te voy a dar una mala noticia: te vas a casar por la iglesia.

Esto ha sido un palo, ¿eh? Pero no, no te preocupes. Seguirás siendo ateo, pero perderás el odio a la iglesia católica (en general, al dejar atrás la adolescencia, el odio se diluye, y en el peor de los casos se convierte en desprecio). Lo que ocurre es que estás en un colegio financiado por el Opus, y tu relación con los creyentes se limita al impresentable del Jefe de Estudios y al borracho de Religión. El Jefe seguirá siendo gilipollas todo el tiempo que trates con él (te quedan un par de años y no volverás a verle), y probablemente hasta que se muera, pero el de Religión resulta ser un tipo bastante tratable cuando deje de venir a clase oliendo a vino y amenazando con expedientes académicos a diestro y siniestro (de hecho, el año que viene te encargará un trabajo sobre sexualidad y tu lo llenarás con palabras como necrofilia, zoofilia, coprofilia y demás filias asquerosas para tocar los huevos, y no sólo no te buscarás problemas, sino que además lo irá exponiendo en otras clases). Y para gilipollas, prepárate al imbécil que vas a tener en Filosofía el año que viene. Respecto al Opus, dentro de veinte años sigues pensando que son gentuza. Pero bueno, que sabrás de los Kikos y entonces el Opus no te parecerá tan malo. Y la profesora de religión que tuviste hace un par de años, la monja aquélla (¿sabes? a estas alturas ni me acuerdo de su nombre), es simplemente gilipollas. Ese es el gran problema del ser humano: coge uno al azar y es muy probable que sea gilipollas. ¿Cínico? Qué remedio...

Que sí, que lo que a tí hace que te hierva la sangre es saber que te vas a casar por la iglesia. Pero insisto, que a tí te resultará indiferente, y para ella es importante. Dejémoslo, ¿vale? Hace tiempo que me frustra discutir con gente que no se atiene a razones, como tú...

Gran parte de tu relación con el mundo ahora mismo se limita a tu entorno académico. Ya lo sabes, y aunque el resto de la clase no opine igual, Romualdo, el profe de mates, es muy bueno. Y Anastasio, el de física y química. El que tuviste en historia el año pasado, Rafa, ayudó a empujarte de cabeza hacia Ciencias con ese puto enfoque de recitar lo aprendido de memoria como loritos. ¿Quién más tienes este año...? Ah, sí. La de Latín. Está buena, ¿eh? Lástima, en un par de años se pondrá como una foca. Acabas de empezar el curso, y la asignatura te parece una pérdida de tiempo. Y lo es, pero te gusta. El año que viene empezarás a estudiar alemán, y algo parecido es. Y sobre pérdidas de tiempo, tienes Geografía y tienes Gimnasia. El calvo y el payaso del Paco son profesores de las dos asignaturas más prescindibles del año, y dos desperdicios de carne. Las chuletas que podrían haber salido y van y hacen esas dos personas...

¿Y tus compañeros de clase? Ya te he dicho, sólo mantienes el contacto con Índar. Quizás te gustaría saber qué ha sido de David, o de Rubén (un soplo: parece que va para cura, pero por lo visto en tres años descubrirá los porros y el sexo sin compromiso y le cambia la vida), o de Susana la jebi. No, de Iván el Engendro no querrás saber nada en año y medio. Por una vez, tus compañeros de clase, los seres inferiores, tienen razón y tú no: Iván es un cretino. ¿El resto? De alguno, recuerdas el mote. Había un par de pijos imbéciles a los que llamaban el Patata (nunca pregunté por qué, pero supongo que tendrían un C.I. similar) y el Angelote (esa me la sé, porque era rubito con el pelo rizado... que de gracias por no haber acarreado un Tobi para los restos). De los demás, ni eso. Sabes que alguno se casó y divorció, que hubo uno que se suicidó, y poco más. Pero es que ni eres capaz de recordar sus caras. Y ni curiosidad...

Así que sigues pensando en eso de que te casas... Sí, dime. ¿Que qué quiero decir eso de que ella es friki? Bueno, algo que tú ya eres pero aún no sabes. ¿Recuerdas esos tebeos de superhéroes que leías hace unos años? Sí, ya sé que has vuelto a leerlos hace poco (no vuelvas a intentar leer Heavy Metal de los Vengadores, por mucho que el nombre mole, el tebeo apesta), y que lo estás flipando con Watchmen (y lo que te queda por flipar, nene). "Friki" se llama a los que tienen aficiones raras. Los que leen tebeos. Los que leen a Poe y Lovecraft. Los que ven películas de ciencia ficción. Los que juegan a rol. ¿Que qué es jugar a rol? Buf. En un par de años hablamos, si quieres... Te hablaría también de la literatura de fantasía, pero sé que has acabado tan harto del Señor de los Anillos que tardarás cinco años en acercarte a otro libro en el que salgan putos elfitos. Je. Mejor no te cuento que a estas alturas la tercera película de ese libro está entre las más oscarizadas de la historia... no, yo tampoco lo entiendo. Claro que no.

¿Aficiones raras, leer a Poe y a Lovecraft? Sí, hijo. Parece que dentro de veinte años tendremos Un Mundo Feliz. Leer en sí mismo será una afición rara, y en ocasiones mal vista. Lo que ocurre es que la masa está agilipollada por la televisión y la manipulación informativa. Pan y circo, nene. Ni siquiera drogas. No te estoy planteando un futuro muy halagüeño, ¿verdad...? Pues si te digo que estamos viviendo una época de nostalgia de los años 80...

Hombre, algo de sentido tiene. Que el hard rock que estás oyendo está en su época dorada. Recién llegados como Poison o Guns N'Roses marcarán una época. Acaban de salir los mejores discos de las carreras de Iron Maiden, Manowar, Queensrÿche y Helloween (Kai Hansen abandona dentro de nada y el grupo se va al carajo, siendo benévolos sacan dos discos más que merezcan la pena), y uno de los mejores de Bon Jovi, Judas Priest, Scorpions, Metallica o Running Wild. Pero lo que tiene tela es que lo que se echa de menos no es el heavy metal (aunque algo, también... que llegarás a ver camisetas jevis en tiendas de ropa para gente normal), sino el pop imbécil. ¿Te quieres creer que payasadas como Hombres G, Duncan Dhu o el subnormal del Pingüino aparecerán en discos llamados "La edad de oro del pop español"? No, yo tampoco lo entiendo. "La edad de oro de la incultura musical" quedaría bien. Iba a decir "La edad de oro del encefalograma plano", pero eso queda mejor para la época que estoy viviendo yo.

Tienes curiosidad por saber en qué te has convertido, ¿verdad? Ya te he dicho que estás casado, pero no tienes hijos. Nunca te han gustado mucho los niños, y la cosa sigue así. Además, no vas a conocer a ninguna mujer que aceptaría llamar Lucifer a su hijo.

Tengo que darte una mala noticia: esas mallas de lycra que tanto te llaman la atención seguirán siendo un deseo no cumplido. Ni de rayas, ni de leopardo, ni nada. Nunca tendrás unas mallas de lycra. En cambio, el pelo largo va y viene. Ni pendientes, ni tatuajes (amos, no jodas... acercarte innecesariamente a una aguja), ni pelos cardados con mechas (bueno, en alguna ocasión, sí) ni muñequeras de tachas. ¿Que si mantienes algún detalle macarra? A ver, nene, las pintas que quieres llevar las tienen los adolescentes, los yonkis y las estrellas del rock. Dejas de ser adolescente, afortunadamente no caes en la drojaína y no vas a ser una estrella del rock. ¿Te sorprende? Pues se siente, nene. Te tendrás que conformar con tu segunda opción, ingeniero y gracias.

No sé por qué, pero me esperaba tu reacción. Todo te preocupa, todo te angustia, todo es una agonía. Qué gran gótico habrías sido, jodío. Pero insisto una vez más: no te preocupes. A estas alturas, miras hacia atrás y eres capaz de sonreír, así que no habrá sido tan malo.

1 comentario:

El inadaptado dijo...

Buenas

El Tete me ha soplado que, taquiones mediante, he escrito una entrada casi calcadita a la tuya:

http://ascodevida.blogspot.com/2009/01/querido-yo-de-14-aos.html

Alego en mi defensa que no había nunca leído tu blog y ha sido todo pura coincidencia. Además, aunque me de verguenza confesarlo, me gusta más tu enfoque que el mío. Creo que, aunque no coincidamos en gustos musicales ni políticos, tendré que pasarme más por aquí, no sea que te me adelantes otra vez...