lunes, junio 21, 2010

Wednesday Comics

Había oído maravillas de la tercera serie semanal de DC. Parece que lo de sacar tebeos semanales les iba funcionando, pero después de la gozada de 52 y la mediocridad de Cuenta Atrás A Crisis Final (de la cual la gente echaba pestes, y era para ello comparada con 52, pero no con el nivel medio del comic superheroico), tocaba un cambio de planteamiento. La cosa fue sacar periódicos. Con el tamaño y el papel de los periódicos. Por entregas, con una página de cada historia. ¿Y el resultado? La hostia de irregular.

Tenemos historias de autores que van a piñón fijo, como la de Sgt. Rock de Joe Kubert. Si hubiera salido en un comic book, como historia corta de 12 páginas, no habría pasado nada. Es un tebeo normal que han imprimido más grande.

Hay otras de autores en modo trabajo alimenticio. Neil Gaiman, en la historia de Metamorpho, está así. Muchos de los fans de Gaiman se comprarían hasta el libro de bocetos de sus mocos en los kleenex, así que la mera presencia de este hombre habrá subido las ventas. Walter Simonson y Brian Steelfreeze, nombres a priori atrayentes, aburren en The Demon & Catwoman.

Luego hay autores que no terminas de entender qué pintan ahí. Brian Azzarello y Eduardo Risso, que se defienden muy bien en ambientes noir, no dan la talla con los superhéroes. Ya lo vimos en Batman: Ciudad Rota... ¡y les vuelven a encargar otra historia de Batman! (Y, como la anterior, fallida).

Y están los autores que han pensado un poquito y han dicho "eh, tengo un tamaño de página cuatro veces superior al habitual, vamos a ver qué podemos hacer con ello".

Tenemos el "vamos a meter muchas más viñetas de lo normal" de Ben Caldwell en Wonder Woman (aunque me haya horrorizado lo confuso que es), o de Kyle Baker en Hawkman (que, de paso aprovecha para hecer una narración bastante más trepidante de lo habitual).

También está Mike Allred en Metamorpho, metiendo splash pages a mogollón. Y me parece fantástico. Cualquier cosa de Allred es fantástica.

Y, el que mejor lo aprovecha de todos, Karl Kerschl con Flash, que utiliza el modo de lectura habitual de estos periódicos (doblados por la mitad), dividiendo la página en dos subhistorias.

¿Y las historias, qué? Psché. Tampoco es que en 12 páginas, por grandes que sean, se pueda desarrollar gran cosa. En Deadman plantean un interesante punto de partida, que podría haber sido desarrollable, pero las últimas apariciones del personaje ya han dejado claro que pasan del tema.

Vamos, que como experimento de narrativa, bien. Así que para los que estén interesados en experimentos de este tipo, genial... algunas páginas, otras, ni eso. Para el resto... Un tomaco enorme difícil de guardar que no es especialmente memorable. Y encima, a 50 dólares. Demasiado para un tebeo que se queda en la mera curiosidad y en la categoría de "legible".