Me preguntaba
Pau hace unos días mi opinión sobre el nuevo gobierno de Zapatero. Y aunque la tengo, cierto es que no había hablado de ello por aquí. Vamos a ello...
La sensación general de este parcheado es... que es una zapaterada. Tiene aciertos innegables, pero tiene paridas que hacen llevarse las manos a la cabeza y preguntarse si cuando este tío acierta, lo hace por casualidad o qué.
Vamos por cartera:
Educación: entra Ángel Gabilondo , sustituyendo a Mercedes Cabrera.
A priori, diría que no es difícil superar la gestión de su predecesora en el cargo, pero conociendo la trayectoria profesional de Gabilondo, como rector de la Autónoma de Madrid, cuesta darle confianza. Todos los alumnos que conozco que han pasado por dicha universidad coincidían en una cosa: estaba usando la universidad como trampolín a la vida política. Vamos, lo que habitualmente se conoce como "trepa". A su favor hay que decir que la experiencia en el mundo universitario puede darle una mano izquierda necesaria con este colectivo. Y que es difícil ser más mediocre que Cabrera. Aunque claro, un ministerio que englobaba Educación (sin Universidades), Política Social y Deporte sonaba un poco a "cajón de sastre donde meto lo que no cabe en ningún otro lado y no considero que tenga importancia".
Valoración: Inicialmente, aprobado. Pero con reservas. Ya iremos viendo. Eso sí, hasta que no haya un gobierno que tenga las pelotas necesarias para afrontar una reforma educativa como Dios manda, la labor de todos los ministros de cultura será valorada inevitablemente con un suspenso.
Sanidad: Trinidad Jiménez sustituye a Bernat Soria.
Soria no parece llevarse bien con Zapatero. Empezaron quitándole competencias en la segunda legislatura (le quitaron investigación para dárselo a Cristina Garmendia), y ahora ha desaparecido del todo. Por mucho que el PSOE sea todo lo progresista que quiera vender, no hay que olvidar que hay un grupo de poder muy importante en sus filas -cristianos de base- a los que no habrá gustado mucho su defensa de la eutanasia y el aborto en menores de edad. Como profesional del ramo, la valía de Bernat Soria es innegable, pero como político no ha dado mucho de que hablar. Supongo que eso es, en cierto modo, positivo.
Su sustituta, "la Trini", como se la conocía en Madrid... En fin. Es conocida por pegarse un batacazo memorable contra Gallardón en las municipales de Madrid -jamás el PP había sacado tantos concejales antes-, y por la chupa de cuero que llevaba en la campaña, la cual lucía bastante mejor que sus ideas, si es que las tenía. Después fue "Secretaria de Estado para Iberoamérica", cargo que no existía antes de ella y probablemente desaparezca tras su salida. La política social es más estética que otra cosa, y las competencias en sanidad van siendo transferidas poco a poco a las autonomías, así que la chapuza no es tan grave.
Valoración: Cagada moderada. Suena más a rodearse de gente cercana a él que a necesidad real. Cese y nombramiento estrictamente político, diría yo.
Fomento: Pepiño Blanco sustituye a Maleni Álvarez.
En condiciones normales, diría que meter a un personaje como Pepiño Blanco en cualquier lado es una metida de pata monumental. Pero dado que sustituye a la Maleni, la mujer que ha hecho famosa la palabra "logopeda" en la vida política, es un acierto. Pero es que poner al hijo llorón de 4 años de mis vecinos también habría sido un acierto.
Valoración: Citando a Spider Jerusalem de Transmetropolitan, "lo bueno de tocar fondo es que el único camino posible es hacia arriba". No es que Blanco sea una buena elección, pero quitar de en medio a la personificación de la ineptitud es de agradecer.
Política Territorial: Ministerio de nueva creación (¿o es simplemente un cambio de nombre de Administraciones Públicas?) para Manuel Chaves.
Con los tiempos convulsos que corren, con los nacionalismos periféricos con las uñas de punta, diría que es una buena idea. ¿Es Chaves una buena elección? Su gestión en Andalucía no es precisamente memorable -de hecho, más bien lo contrario-, pero hay que reconocer que es un animal político. Es de los pocos personajes influyentes que quedan en el partido de la época felipista, con lo que demuestra que sabe moverse. Y para un ministerio tan político como este, hace falta alguien de esas características.
Valoración: A priori, positiva.
Economía y Hacienda: Sale Pedro Solbes y entra Elena Salgado.
Tener en un momento tan jodido como el que atravesamos ahora un ministro de economía desmotivado -o que se ha quedado sin ideas y ya no sabe qué hacer- es peligroso. Bien, entonces, por facilitar la salida del cesante. Ahora bien, ¿es Elena Salgado la sustituta oportuna? Su formación -Ingeniero Industrial especializada en Organización y licenciada en Económicas- parece válida, aunque mi profesor de física de primero decía que los que salían de la escuela y acababan de políticos es porque eran unos incompetentes como ingenieros. Pero si miramos su trayectoria, lo que vemos es que ha pasado por los ministerios de Administraciones Públicas y Sanidad. Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta. Y, desde luego, su paso por Sanidad no trajo nada más que la mal parida y revanchista ley antitabaco.
Valoración: No me da buena espina. Como mínimo, un voto de confianza, pero sin muchas expectativas.
Cultura: Sale César Antonio Molina y Entra Ángeles González Sinde.
El ministro saliente fue director del círculo de Bellas Artes y del Instituto Cervantes, con lo que se le presuponía una cierta capacidad de gestión en el ámbito cultural. Lo que ocurre es que el amigo se cubrió de mierda soltando gilipolleces como
"con los piratas, como con los terroristas, no hay nada de qué hablar". Es lo que te esperas de un ministro de Zapatero, que compare el terrorismo con bajarse una película de internet. Y lo redondeó con la soplapollística campaña de "Si eres legal, eres legal". A lo que se puede responder "si eres imbécil, eres imbécil". Vamos, que no puedo por menos que alegrarme de la salida de este becerro del gobierno.
Lo que ocurre es que la sustituta es la guionista de "Mentiras y gordas", gran película valorada con un 2.4 en
imdb y cuyo argumento está poblado de
términos como sexo, alcohol, confusión, noche, fiesta, drogas, sexo, pasiones, coca, sexo, pastillas. Y tiene la poquísima vergüenza de decir que la culpa de los problemas del cine español la tiene el P2P. Con dos cojones. ¿No será que la gente pasa del cine español por bodrios como los que firma ella?
Valoración: La misma puta mierda con distinto aroma. Supongo que con elementos como este par se pagan los servicios prestados en campaña.
Y eso es todo por hoy. Ya veremos qué nos cuentan después de las elecciones europeas...