martes, septiembre 05, 2006

Frustración

El viernes estaban de fiestas en Alcorcón. Iba a Madrid a tomarme una caña con los colegas de siempre (es un decir, iba a Madrid y el que tenía el coche llevaba una tajada como un piano de cola, así que me tocaba quedarme a refrescos para dar 0.0 en caso de necesidad) cuando nos dijeron que había concierto en las fiestas en cuestión.

Tierra Santa y Mägo de Oz. Gratis.

Oye, ¿por qué no?

Tierra Santa dieron un conciertazo. Los había oido algo por encima, pero nunca con demasiado interés. Ya estoy corrigiendo ese error. Consiguieron ponerme los pelos de punta con su Canción del Pirata (bueno, suya, suya... la música y gracias).

Y Mago de Oz... Tenía casi todos sus discos originales (salvo el Gaia II, que pude oirlo y me pareció tan flojo que me negué a pagar por algo así, y el Rarezas por tener ya todas las canciones), con lo cual se me podía considerar algo así como un fan del grupo. Vamos, que poquito tenían que hacer para conseguir que me lo pasara bien. Encima, el escenario era de un tamaño que ya habrían querido para sí Iron Maiden en más de una ocasión. Encima, coincidió el inicio del concierto (ya sabes, esa típica introducción instrumental con las luces aún apagadas) con el principio de los fuegos artificiales... Bien, ¿eh?

Cae el telón y el escenario tiene de fondo la fachada principal de una catedral gótica. Promete mucho.

Y empiezan el concierto con un forro eterno del último disco, seguido de Satania, la que abría Finisterra. A los 25 minutos, uno de mis colegas me pregunta
"Oye, ¿cuántas canciones llevan...?"
"Esta es la segunda."
"¿QUÉ?"

Desde luego, no es forma de empezar un concierto. Después de Satania, otro petardo del nuevo. Y luego, uno de los puntos fuertes de la discografía del grupo, Jesús de Chamberí.
Llevando casi una hora, sólo habían tocado 5 o 6 canciones. Lo cual en otros grupos no sería un problema, pero Mägo de Oz no es un grupo de virtuosos, ni a nivel instrumental ni componiendo. El aburrimiento empezaba a ser demasiado fuerte como para poder disfrutar. Además, pausas anormalmente largas entre canción y canción, charlas totalmente estúpidas del cantante, que por cierto, a la hora y poco ya se le notaba que perdía fuelle... Y no mucho después empezó a pegar unos alaridos que daban vergüenza.

El interés del concierto era tal que uno de mis colegas, después de llevar un rato diciendo "a ver si tocan alguna buena" se puso a cantar "Como una ola" de Rocío Jurado. Ya ves.
A la hora y cuarto, el concierto remonta un poco. Fiesta Pagana y La Costa del Silencio seguidas. Pero yo ya estaba harto. Harto y aburrido, el principio había sido desastroso y por mucho que empezaran a tocar sus clásicos ya no había forma de interesarse. Lo comento con los colegas y están de acuerdo. Uno de ellos me dice que durante sus vacaciones Mägo tocaban donde estaba él, y que menos mal que no pagó para ver eso. Que le habría sentado muy mal. Nos ha jodido, y a mí.

Resultado, nos salimos del mogollón. Y media hora tardamos en conseguir que una niña que venía con nosotros saliera.

¿Algo bueno? Quizás. Hubo una canción que sí me gustó, una versión cañera de La Rosa de los Vientos. Aunque algo parecido habían hecho hace tiempo con Ancha es Castilla, que por cierto es mucho mejor canción y la dejaron fuera.

¿Demasiado crítico? Bueno, quizá. Pero fue impresionante estar fuera y ver que no éramos los únicos que abandonábamos. Y la emoción que hay en el ambiente después de un buen concierto (sólo hay que ver las caras de felicidad de la gente a la salida de los conciertos de Iron Maiden o de Judas Priest) brillaba por su ausencia.

Tan quemado acabé que he borrado todas las canciones de Mägo de Oz de mi reproductor. Me temo que este grupo está muerto para mí. Sus cuatro últimos discos (Gaia, Belfast, Gaia II y Rarezas, directos aparte) me parecen flojísimos y en directo no valen una mierda. Sayonara, babies. Hasta nunca. Me retiro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento que fuera un foul.
El proximo será mejor. Seguro que Lordi no te decepcionan!

myca vykos dijo...

Evidentemente, te conozco, porque sabes que voy a ir a Lordi... ¿quién eres?