miércoles, enero 11, 2006

Enhorabuena

Enhorabuena, hijos de puta. Habéis ganado la guerra.

Y no me refiero a todos los no fumadores. Me refiero a vosotros, talibanes antitabaco. A todos vosotros, los que movéis el coche para ir a mear y me criticáis cuando yo enciendo un cigarro. Sí, vosotros, los que cuando yo os señalo que un acelerón de un coche contamina más que un paquete de tabaco entero contestáis “es que los fumadores sólo sabéis decir eso”. ¿Os graban a fuego en el cerebro esa puta frase en la escuela de Intolerancia? Porque todos decís siempre la misma. Con mínimas variaciones en las palabras elegidas y ninguna en la entonación. Pues resulta que según estudios recientemente realizados, respirar los humos que dejan los coches en la madrileña Glorieta de Embajadores equipara a los no fumadores residentes allí con los fumadores activos de DOS PAQUETES DIARIOS. ¿Me repites ahora que tu puto coche no contamina, imbécil? Pero eso sí, sigue cogiendo tu coche para ir de Móstoles a Príncipe Pío, para ahorrarte ¿cinco minutos? respecto al autobús.

Enhorabuena por vuestro cercano segundo aniversario. Ya hace casi dos años que metisteis a uno de vosotros como Presidente del Gobierno. ¿Es de extrañar que sea el Presidente más lamentablemente patético de la casi treintañera democracia? “Es una ley al estilo de la norteamericana”. Pero pedazo de subnormal –con todos mis respetos a aquellos que padecen síndrome de Down y similares– ¿ahora es bueno parecerte a los yankis que tanto has criticado? Además, ilustre imbécil, te recuerdo que en Estados Unidos, ese país que tan poco respeta las libertades, tal y como decías cuando estabas en la oposición (poco lo dices ahora, además de imbécil, cobarde), SÍ están permitidas las salas de fumadores en los lugares de trabajo. Un compañero de la oficina, que acaba de volver de allí después de tres años trabajando en casa del Tío Sam, me lo ha confirmado.

Lo dicho, enhorabuena, hijos de puta. Habéis podido conmigo. Me rindo sin concesiones. No era suficiente tener que levantarme de mi silla para irme a la sala de fumadores cada vez que me apeteciera dar unas caladas. No bastaba con aguantar a la gorda mocha que pasaba todos los días por la zona de fumadores tosiendo y haciendo aspavientos. Qué más da que el olor del sobaco de la gorda mocha superara en intensidad al del humo que echábamos los seis o siete que estábamos allí. Si te molesta el tabaco, no vengas a la sala de fumadores, idiota. De paso, lávate, cerda. Y ya que te pones, explícanos a qué te dedicas, que nadie sabe cuáles son tus atribuciones.

Pues ya estoy en ello. Ayer, día uno de enero de 2006, empecé mi tratamiento de desintoxicación del tabaco. Por las bravas, sin tratamientos sustitutivos ni nada por el estilo. Que el subnormal (con todos mis respetos, blah blah blah…) de vuestro presidente ha prohibido que el Estado financie los tratamientos para dejarlo. Así que estamos siendo mis huevos y yo. Que, afortunadamente, como soy heavy, no ando precisamente mal de gónadas.

Ahora bien. Somos muchos los que hemos tirado la toalla. Dicen que todos los fumadores que dejan el vicio acaban convertidos en talibanes antitabaco. ¿Nos financiará el estado la reducción de cerebro cuando ya seamos uno de vosotros? Y es más, dado que con los impuestos del tabaco (el 70% de lo que pagaba en cada cajetilla, oiga, y no me quejaba por ello) se recaudaba pasta suficiente como para pagar el presupuesto de los ministerios de Sanidad, Educación y Justicia (ahora, a ver quién me viene con el cuento de lo que cuestan al Estado las enfermedades derivadas del tabaco), ¿de dónde vais a sacar la pasta? ¿Vais a exprimir aún más a los fumadores que queden? ¿Y cuándo ya no quede ningún fumador? ¿De dónde saldrá la pasta? Ah, ¿Qué hay que subir los impuestos a todo el mundo? Y eso, ¿de quién es culpa? ¿de los fumadores, de los yankis o del PP? Jódete, cretino. Haberlo pensado antes.

Y que se prepare la gorda mocha. Que con la mala hostia que se me está poniendo de aguantar el mono va a respetar la peste que echa por el sobaco su santa madre.

5 comentarios:

Voivoda-Negrevernis dijo...

Hola...

Soy el que anda detrás del libro de Wraith...
Dando vueltas he acabado en tu blog... y me ha llamado mucho la atención esta entrada. Yo hace tiempo que no soy fumador, pero esta ley es una la mayor hijoputada fascistoide que se ha visto en mucho tiempo...
Me hace gracia que a estas alturas el Estado se preocupe porque los fumadores no me ahumen.
Que se preocupen de que no haga colas de 3 horas en un ambulatorio, no te jode.

Panda de cretinos, desde luego.

Juez_Dredd dijo...

Hola, yo no he fumado nunca y creo que esta ley esta bien en algunas cosas, no todo es negativo... Aunque es cierto que se pasa en muchas cosas. De todos modos yo no soporto para nada el olor del tabaco, me da bastante asco (ha sido asi desde siempre, por eso nunca me he planteado ni siquiera dar una calada nunca) y por un lado me alegro de no tener que estar con ganas de vomitar todo el dia por culpa de que en mi oficina haya alguien que fume... Porque no todos los fumadores son majos y se preocupan por los demas, hay muchos que pasan de ti, si te da asco vete a otro sitio.

Y eso tampoco es...

Pero aun asi yo también digo que es una ley muy fascista que no ha pensado en los fumadores en ningún momento. Pero asi es este gobierno, lleva dos años sin pensar en los ciudadanos. Es más importante prohibir el tabaco que evitar que 11 personas mueran en un incendio... Pero en las proximas elecciones hablaran de Irak y del prestige y todos les votaran de nuevo...

En fin, espero que no moleste mi humilde opinión de no-fumador. De todos modos creo que los ex-fumadores son, la mayoria (no todos), los mas intransigentes, y seguramente sea una ley dedicada a ellos y no a los que no han fumado nunca.

Myca Vykos dijo...

Por supuesto que ninguna opinión molesta. Mientras respete a los demás.

Yo he estado acostumbrado siempre a que si alguien se siente mal por el tabaco, no fumar en su presencia.

Pero coño, que esta ley nos está demonizando... Y empiezo a tener la impresión de que nos tratan como ciudadanos de segunda clase.

Uriondo dijo...

¡Es que sois demonios! ¡demonios salidos del Infierno para atufar a los humanos! ¡El fumador merece todo lo que le pase! ¡Shame on you! ¡SHAME ON YOU!

Después de esto he de confesar que estoy a favor de la ley, con matices, y que si con esto se consigue que dejes de fumar, al menos habrá servido para mejorar la calidad de vida de un buen amigo incluso en contra de su gonádica voluntad...

Rulo dijo...

Soy mexicana y caí en tu blog por casualidad. Me encanta lo que dices porque también estoy dejando el tabaco sin ayudas de ninguna especie y espero no convertirme en perseguidora de nadie. Los exfumadores talibánicos como los llamas deberían ser más tolerantes dado que alguna vez molestaron a alguien con sus humos. Los gobiernos debieran respetar el libre albedrío de la gente. Vamos, que quien quiera vivir en medio de una nube de humo lo haga, esperemos que con respeto también de aquellos que no fuman. La ley esa suena demasiado paternalista. Oye, ojalá lo logremos y seamos unos ex fumadores lindura.